Hola blog. Si... soy yo. Pucha, no sé si volví, pero necesitaba escribir. Me conoces bien... a veces surgen ideas y debo exponerlas, aunque finalmente terminen siendo ideas dispersas. Si, como yo. Además, mi lado exhibicionista aparece de repente. Jajaja, claro... no tengo idea de que escribiré! obvio! pero qué va! qué tanta cuestión!
Estuve leyendo las cosas que escribí. Son del año pasado y el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos (dicen por ahí). No sé por qué, pero siempre tengo la sensación de que cambié y que esa que escribió era una lolita que conocía y que ya no me identifica (Porque... oye que estoy distinta! Oye que estoy grande! Oye que me han pasado cosas!) . Siempre pasan cosas y nunca pasa nada a la vez. Esa dualidad, esa contradicción que nos hace ser tan humanos (supongo que no soy sólo yo, no? pulentísimo? aló?).
Y mi contradicción es la siguiente: soy un roboc / soy muy humana.
Ya, rían. Probablemente es una de las cosas más tontas escritas en estos últimos 5 minutos, porque sí... hay gente que escribe más weas que uno y que además tienen la patudez de no reconocerlo, JÁ (vea twittersh). Pero es verdad. A ratos funciono como un roboc: mecánica, sin sentimientos. Y cuando me doy cuenta de que estoy cayendo en el robocismo, freno. Es que no. Es que no! no, no, no! y me cuelgo mi collar de corazón (en serio tengo uno, es rojo y muy bonito. Cada vez que lo uso y la gente lo nota, termino diciendo "es que hoy decidí usarlo". La cagó que profunda que soy).
Es que estoy en contra del robocismo, estoy en contra de esos seres a los que no les importa nada. Esos que decidieron no usar su collar de corazón, porque parece que no tienen, y todo les importa un real carajo. No quiero que la gente me importe un carajo. No quiero que la vida me importe un carajo. No quiero que lo que me rodea me importe un carajo.
Pero por otro lado no quiero involucrarme más de la cuenta con las personas. No digo que no lo haga, de hecho lo hago... pero duele cuando sólo están de paso. No es que todo el mundo esté de paso, pero no todos quedan. Y claro... me encariño, me da pena. Últimamente me la llevo en despedidas y promesas que son difíciles de cumplir. "Oye, pero si nos seguiremos viendo". Corte. "Pucha mañana no puedo y la otra semana?". Corte. "Y la otra semana?". Corte. Suma y sigue. Personas que están de paso. Es bakan que hayan pasado, pero es triste la despedida. Odio las despedidas.
Felicidad y tristeza. Otra vez la puta dualidad. Otra vez la contradicción.
Otra vez somos muy humanos y tampoco me gusta demasiado.
* El título? tal vez no tiene nada que ver. Pero es una letra de Cerati. Qué importa.
Si pudiese resumir en una palabra el 2011 es: EXTRAÑO.
Intento recordar todas las cosas que pasaron y no hay caso, son muchas y mi mala memoria no funciona. Hubo de todo: quiebres, dolores, descubrimiento, felicidad, etc. Nunca había tenido un año tan variado y con tantas emociones juntas.
Partí con un año nuevo con sentimientos encontrados. Planee pasarlo sola, compré un trago rico, pizza y armé un set de películas para ver en la noche. La relación con mi hermano y mamá prácticamente no existía, así que esa era mi opción. No estaba triste, de hecho estaba feliz. No recuerdo si estaba planeando mi viaje a Buenos Aires o si ya tenía el pasaje comprado, pero el viaje ya estaba decidido y eso me tenía feliz. Mis amigas de toda la vida se enteraron de esto, encontraron que nada que ver que lo pasara sola y me invitaron a pasar el año nuevo con ellas. Cuando éramos chicas siempre iba a saludarlas y abrazarlas después de las 12, así que me tincó la idea... era como volver al ritual de aquellos años. Lo pasamos bastante bien, cenamos, vimos fuegos artificiales y a ratos sentía esa cosa en la guata, supongo que pena, por la lejanía con mi familia (lejanía que era imposible que no existiese).
Viajé a Buenos Aires. Lo iba a hacer sola o acompañada, así que cuando se sumó una ex compañera de pega con su amigo fue como "ah bien, gasto menos y voy acompañada". Mala idea. No lo pasé mal, pero en honor a la verdad disfruté mucho más la parte del viaje en que decidí que iba a turistear sola. Conocí más lugares, tire la talla con más gente, andaba a mi ritmo y no me sentía como en un capítulo de Jersey Shore. Porque sí, la mina era como Jersey Shore y yo de eso nada (la sensación de parece que percibo mal a la gente, no me la sacaba nadie y es que no podis ser tan distinta sólo porque cruzai la cordillera). En ese tiempo ya había decidido que miraría el lado amable de todas las cosas, así que me quedo con los libros comprados, las caminatas eternas, que me reconocieran como chilena y me dijeran a cada rato "cachay po" y tantos lugares que me transportaron a distintos artistas argentinos que me fascinan. Además era prácticamente mi primer viaje sola fuera del país y me sentí más grande (aww).
Celebré mis 26 con familia y amigos, busqué pega sin éxito durante muchos meses, mi familia Canadiense/Chilena estuvo de visita, pitutié en diversas cosas, lloré, reí y lo más importante me descubrí. Desde fines del 2010 voy una psicóloga, llegué ahí principalmente porque mi vieja pensaba que con un par de sesiones me daría cuenta que era yo la equivocada con el problema familiar que acarreábamos (o eso me pareció a mi). Le salió el tiro por la culata, porque terminé reafirmando que mi postura y convicciones siempre fueron acertadas. Descubrí que tengo un montón de virtudes que mi historia de vida me hacía incapaz de ver. Descubrí que soy tan fuerte, que cada tropezón que aparezca soy capaz de soportarlo. No quiere decir que no me canse, que no me agote o que no tenga a veces ganas de mandar todo a la mierda, pero siempre me levanto. SIEMPRE.
Mi hermano se va de casa, logro respirar tranquila un tiempo y viene el cáncer de mama de mi vieja. Ni siquiera yo misma entiendo lo positiva que me sentí y estuvimos como familia. Nadie se echó a morir. Pero ha sido agotador. Dos cirugías, horas eternas en la clínica, mi vieja en Pirque con mis abuelos y yo sola por mucho tiempo en una casa que se me hacía gigante. Apareció la pega en un reality, que duró nada y terminó con una reunión asquerosa, pero por otro lado ese corto tiempo logré distraerme un rato y no percibí durante tantas horas la soledad cotidiana en la que estaba. Estuve apunto de terminar hablándole a los muebles, se los juro. Me reencontré con mi vieja y estuve aperrando con ella como corresponde, porque a pesar de todos los problemas, desacuerdos y diferencias interminables... así soy. Estoy ahí porque quiero, porque me importa.
Acompañé a mis amigos en sus penas y ellos me acompañaron en las mías. Este año ha sido el que más disfruté de las cosas simples y de la compañía de quiénes me aportan cosas lindas en la vida. Hubo personas que se acercaron más, otras se alejaron y simplemente tomaron caminos distintos al mío, pero se les recuerda con cariño.
En algunos momentos pensé que este 2011 había sido un año de mierda, pero eso no sería justo. Así como pensé que cerraría el año sola en mi casa, después de que mi vieja me dejara botada con la cena planeada y todo (menos mal no compré el vino ayer), a las horas después surgió otra invitación y lo pasaré acompañada. Hay quiénes nunca aprenden, pero también hay otros que te sorprenden y eso espero de ti 2012... sorpréndeme (para bien si poh).
Llevo 3 libros y no puedo. Me da sueño o me pongo a pensar en otra cosa y olvido que el libro está en mis manos. O cuando voy leyendo y me enojo con el autor por su forma de escribir... Ay, el weón engrupio "el resto es literatura", chá. ¿Por qué escribe así? ¿está redundando o es idea mía?. Ya, sí weón... ya entendí que eres súper solitario y mañoso ¿es necesario seguir con el temita?.
Parece que no soy la lectora ideal. Pero vamos, analicemos esta situación.
La historia es esta: hace mucho tiempo que no agarraba un libro. No podía. Mi cabeza era una cosa conflictuada por un montón de asuntos familiares/laborales/emocionales y no me podía concentrar. Ni siquiera lo intenté, porque no tenía ningún sentido. Además no soy tan buena lectora, no soy constante, y es que me da por etapas. Hubo oportunidades que leía como nada 3 libros seguidos y de 300 hojas cada uno y otras veces apenas me leía uno de 150, pero siempre los terminaba (mi lado masoquista me obligaba, aunque la cuestión de libro me cargara).
Cuando decidí que era momento de volver a leer, porque sentía real ganas, guardé un libro en mi cartera y me propuse leerlo en mis momentos libres (hora descanso/ antes de dormir). El libro era "De qué hablo cuando hablo de correr" de Haruki Murakami. Acá hay un tema: resulta que este autor es mi favorito y NO PUDE LEERLO. Es como que te vas a la segura y la cuestión falla. O sea todo mal.
Al señor este lo conocí porque en algún lado, que no recuerdo, recomendaron su libro "Tokio Blues" y encontré bellísima su portada (si, soy de las que la portada puede enganchar más allá de la historia). La cosa es que busqué el libro en diferentes bibliotecas y siempre estaba prestado, así que opté por otro libro del mismo autor (con una portada igual de bella). "Al sur de la frontera, al oeste del sol"... maravilloso, enganché y lo leí como en 2 días (no es muy largo). Luego busqué otro "Kafka en la orilla" y otro "Sputnik, mi amor" (favorito), después uno de cuentos que no me gustó (no me acuerdo el nombre), "After dark" y "Tokio Blues" (no recuerdo en qué orden). Seguí buscando más libros y no recuerdo por qué paré... parece que no los encontré o estaban siempre prestados (y después vino el caos mental que nombré antes). O sea como que me embobé con este autor y siempre buscaba minutos o espacios para leerlo. Es como cuando te enganchas de una serie y ves todos los capítulos religiosamente todas las semanas, porque la trama es tan buena que no puedes dejar de pensar en qué sigue. Después vi la película de Tokio Blues, que está bellísima, y me animó más a retomar a este autor. Y ahora... me falla. O sea no sé que pasó. Entremedio leí a Fuguet con "Aeropuertos", otro autor que me engancha, y no me convenció. Lo terminé en un bus de regreso a Santiago, porque prácticamente no tenía más que hacer y mis oídos estaban cansados de la música.
Bueno "De qué hablo cuando hablo de correr" se trata del autor, de su vida como escritor y las cosas que le provoca correr. Qué piensa, qué pasa con sus ideas y su vida en general. La verdad es que se me hacía interesante la idea de ir más allá, sus novelas dicen mucho de su personalidad, pero que contara su vida y sus reflexiones me sonaba atractivo. Pero no funcionó. Me aburrí. Un personaje con el que trabajé, y hasta el minuto la única persona que me ha hablado de este autor, me lo recomendó un montón y muy animadamente. Así que lo intenté de nuevo y nada.
Igual Murakami no importa. Si alguna vez, en mis sueños, lees esto te juro que lo leeré y me reconciliaré contigo.
Luego intenté con "Violeta se fue a los cielos" de Ángel Parra. Más allá del contenido, me cargo la forma. Su forma de escribir me daban ganas de pelear con él y decirle que pucha... que escribiera mejor. Pero ¿quién soy yo? una pinche audiovisual que pasa cesante y que intenta escribir en un blog que no lee nadie. La cosa es que no pude terminarlo. Me dio lata la cuestión. El libro igual cuenta más detalles que la película, lo que es obvio a mi parecer, y buena onda por eso.
Después me puse a pensar que quería tomar un taller literario. Mi vieja va a uno con un escritor chileno supuestamente conocido, pero que obvio yo no conocía. La cosa es que es caro para mi. Mi vieja me dijo que buscara si Alejandro Zambra hacía talleres para ver qué onda los precios y en una de esas podía inscribirme. De Zambra lo único que había escuchado es que se iba hacer una película basada en su libro "Bonsái", así que lo busqué. Para variar el libro estaba siempre ultra hiper prestado en Providencia, así que un día camino a pirque pasé por la bibliometro de Puente Alto y de milagro lo encontré. Me impactó lo delgado del libro, cortísimo... 94 páginas y letra grande (me acordé del colegio, uno siempre se fijaba en eso jaja). Pensé ya, ahora si... este tipo me va a gustar, el libro debe ser bakan, y seré feliz. Y no. No me gustó. En la primera hoja escribe "El resto es literatura..." y frases como esas me cortan la inspiración. Las encuentro pasaditas a caca como se dice vulgarmente. Pero seguí, nunca tan exagerada, y mientras lo leía tenía esa sensación de este gallo se quiere hacer el chorito, el shúper escritor. Y no me gustó. Mi vieja no me creía y lo leyó. Me dijo mmm si igual no está tan mal y es cierto, no está tanmal. Ahora me animó a leer otro de Zambra, porque no se resigna, quiere comprobar que el tipo escribe bien y que me puede gustar. Ahora la duda que me asalta es si pagaré por ir a ver Bonsái al cine, igual me da curiosidad la forma en qué puedan armar esa película (según yo el libro son un montón de situaciones que si bien hablan de los personajes, no profundizan demasiado en ninguno de ellos).
Así que no sé... ¿seré yo Dios? ¿estoy eligiendo mal? ¿no es mi momento para un romance literario y me dedico a la soltería? (como en el plano obvio de mi vida, lo cuál es muy fome).
¿Qué hago?
...
Mientras dejo el trailer de la bella película Norwegian Wood basada en el libro de Murakami y con The Beatles de fondo ¿qué mejor? (si a usté no le gustan las películas lentas, piénselo bien antes de verla).
No sabía como titular esto y me acordé de Los Prisioneros. El baile de los que sobran... jueguen a estudiar... a otros enseñaron secretos que a ti no, a otros dieron de verdad esa cosa llamada educación. Tantas frases ad hoc.
Para nadie es tema nuevo que la educación no funciona bien en este país. Si usté ve una protesta le va a quedar más que claro. Ya sabemos de los aranceles bochornosos, créditos, deudas, etc... pero quiero hablar de las salas de clases. Por cosas de la vida he pituteado en evaluaciones de lenguaje y matemáticas en colegios municipales de Peñalolen. La idea del asunto es ver en qué nivel están los colegios de la comuna, sobretodo entre ellos. He entrado a salas de clases y me he enfrentado a distintas realidades, desde mi realidad como persona extraña a la labor docente hasta la realidad de diversos niños en una sala de clases. Y es que hay tantos factores importantes, tantas cosas a considerar y falta tanto... TANTO.
Vamos por parte, sino me enredo y termino hablando de la Luli.
Siempre supe que era importante tener vocación a la hora de elegir una carrera, de hecho si no fuese por eso creo que jamás me habría titulado de Comunicadora Audiovisual. Ahora dudo, ¡gracias experiencia laboral!, pero si pienso en los profesores... oiga, eso es pura vocación.
El panorama es este: 40 niños en una sala de clases, de los cuales un montón están en situaciones de vulnerabilidad (léase: problemas serios familiares, económicos, violencia, bullying, etc). Lo que significa niños que pueden resultar ser violentos, ultra desordenados, extremadamente introvertidos, niños con problemas de aprendizaje, entre miles de otras cosas que alcancé a ver. He visto niños insultando a sus profesores, ignorándolos, enfrentándolos, diciéndoles apodos ofensivos. Si no vi golpes es porque parece que tengo suerte. Y del otro lado tampoco lo hacen mal, he visto profesores pésimos y de verdad que uno no logra entender por qué están en una sala de clases, supuestamente, formando personas. Es tan evidente cuando un profesor está ahí con las pilas puestas y cuál es el que se rindió.
Una amiga profesora me comentaba que ella creía que era normal que los profes, la mayoría, se rindieran a la larga. 40 años y te rendiste. Su argumento es que el problema no es sólo los niños, sino la educación "global" de éstos niños y el sistema educacional en general (educación global: colegio, casa, barrio, familias, etc). Alguna vez me contó que una compañera de u, recién egresada, había descubierto que una niña había sido abusada y tuvo que seguir el caso como testigo. Los niños terminan contándoles sus problemas, porque simplemente no tienen a nadie. Los profesores no son sólo unos personajes que van, te enseñan a leer y después se van a sus casas, se convirtieron en un apoyo general. Me acuerdo de mis compañeras que le decían "mami" a la profe jefe (lo cuál me parecía muy extraño e incómodo).
Y respecto al sistema educacional en general me dio el ejemplo de los psicólogos. En el colegio en que trabajaba habían 40 niños aproximadamente por sala, de los cuales 35 tenían distintos problemas y había 1 psicólogo en todo el colegio. Súmale que hay cursos A, B, C y el colegio es de 1º básico a 4to medio. Ah y el psicólogo debe estar disponible para los profesores también. Supongo que se entiende por qué no todos los niños reciben ayuda psicológica y la sala de clases se vuelve un caos.
Recuerdo un colegio en que la pase realmente mal. Me tocaba 2do y 6to básico. En 2do tuve que controlar a la profesora para que no les soplara a los alumnos. Le tuve que advertir al menos 3 veces que no debía ayudarlos. Estoy segura que a ella le debe encantar la idea de la evaluación docente.
Y en 6to básico, curso usualmente del terror, el profesor se sentaba y dejaba que los niños hicieran lo que quisieran. Si no saqué carácter ese día, no lo saco nunca. No tuve que gritar, pero tuve que amenazar un montón y no se siente bien. Son niños a los que uno tiene que pararles el carro, pero es eso o todo se vuelve caos y nadie pesca. También recuerdo un 4to básico donde los niños de pelearon a combos y el profesor tampoco hizo nada (y yo menos, no quería salir con un ojo morado). Los dejo que se sacaran la cresta y después los sentó. Que lindo.
No se ustedes pero para mi la educación debe cambiarse desde todos lados. No soy partidaria de que los colegios críen a los niños, cada familia debe formar las bases de cada uno de ellos, sino ser parte de la formación... pero eso, PARTE DE. La regulación a los docentes y al sistema educacional en general debe ser completa. Cuando se habla de educación de calidad no sólo debe tratarse del contenido, sino también de la forma.
Yo sólo cuento lo que me tocó ver.
(y obvio que tengo que poner un video la raja de la seca de la Anita Tijoux).
Si hay algo que debo reconocer es que no tengo idea de Violeta Parra (si, mátenme). Mis pocos acercamientos son un tío en su borrachera cantando sus canciones y el cancionero de mi tía que era profesora de música (me gustaba "Casamiento de negros", así que le robé el cancionero y me la aprendí de memoria cuando chica). Más allá de eso nada, o sea sé quién es, sé su importancia en el folklore nacional, pero introducirme en su vida no. Me pasa con muchos músicos y bandas, adoro sus canciones pero no tengo idea de las vidas de sus autores. Es que no me gusta entender demasiado de donde vienen las canciones, simplemente las acomodo a mis sensaciones y listo. Punto.
Cuando se estrenó la película "Violeta se fue a los cielos" de Andrés Wood partí a verla apenas pude. De Wood sólo había visto "Machuca" y me parecía buena referencia. Bonita estética, buen guión, buenos actores y personajes (mi subjetiva opinión, se entiende). Ver la película de la Violeta tenía el plus de que mínimo iba a tener buen mono, así que no era botar plata (como por ejemplo la peor película que he visto en el año: "Malas enseñanzas". NO LA VEA. Eso es botar la plata y perder el tiempo, lo juro). Además está esa sensación de querer ver cine Chileno, darle espacio, darle espectadores... y es que se entiende el sacrificio.
Así que partí. Estaba tan pobre en ese entonces, bueno ahora también jaja, que busqué la función y cine más barato. La cita fue a las 10 am y me esforcé por estar ahí (le recuerdo, o le cuento si no sabe, que la cesantía desordena los horarios de la peor forma. Es como depresión+insomnio+mala alimentación = hola, son las 13 hrs y acabas de despertar. Si, mal). Llegué al cine y no había nadie. No sé si lo he contado alguna vez a alguien, probablemente a alguna de mis amigas, pero mi sueño es estar en el cine SOLA viendo una película. Sentir que es el living de mi casa y no compartirlo con nadie. Así de egoísta. Pensé que iba a ser así, pero obvio... en último momento entra una persona. Sólo una persona bastó para matar la ilusión del sueño del living-cine.
Empieza la película y el descubrimiento. Parece que no hay arte sin dolor (es lo que pienso cuando veo cosas como esa). Sentí de todo cuando la vi: admiración, nudo en la garganta, rabia, ganas de hablarle a la pantalla, disfrute, entre otras cosas. La actriz se pasó. Es que SE PASÓ. Su voz increíble, a cualquiera se le pone la piel de gallina.
Si lo resumo creo que es evidente que me gustó. No es la mejor película que he visto en la vida, ni una de mis favoritas, pero está buenísima. Bien hecha, así como me gustan a mi.
Un día navegando por Facebook me topé con un "pensamiento" de una amiga que destrozaba la película. Que mostraban a la Violeta como bruta, sucia, cochina y que la película era MALA. Lo sentí tan injusto y gratuito. ¿Mala? ¿en serio mala? ¿en qué mundo? lo sé... demás que alguien la encontró mala. De hecho parte de los Parra la encontraron mala, creo que hasta alguien la calificó de "asquerosa" (familia apasionada, ¿ven?).
Resulta que con mi amiga nos enfrascamos en una discusión en torno a la película. Me enviaron links de las opiniones de la familia, creo que una nieta de Violeta fue la que mencionó que era asquerosa, pero realmente me daban lo mismo (no porque la nieta opine que es un asco a mi me va a parecerlo, ¿no?). Me enrostraron mi falta de conocimiento respecto a Violeta y el gran conocimiento de ellas que la escucharon de toda la vida (se sumó una hermana). Fue bien molesto, porque finalmente se trataba de interpretaciones distintas respecto a una película. No sé cómo la Violeta apasionada que vi en la película podría ser una bruta o cochina. No vi a la Violeta suicidarse por el minoco gringo, o sea era cosa de ver esa escena de la carpa lloviéndose con ella sentada en el escenario o el "vaya a comer a la cocina" en la fiesta cuica. Estaba clarísimo. No era por el mino gringo. Pero bueno discusiones de gente apasionada y diversas interpretaciones.
Ahora empecé a leer el libro. Ahora no es Wood, es Ángel Parra. Hay que ver que tal.