Si pudiese resumir en una palabra el 2011 es: EXTRAÑO.
Intento recordar todas las cosas que pasaron y no hay caso, son muchas y mi mala memoria no funciona. Hubo de todo: quiebres, dolores, descubrimiento, felicidad, etc. Nunca había tenido un año tan variado y con tantas emociones juntas.
Partí con un año nuevo con sentimientos encontrados. Planee pasarlo sola, compré un trago rico, pizza y armé un set de películas para ver en la noche. La relación con mi hermano y mamá prácticamente no existía, así que esa era mi opción. No estaba triste, de hecho estaba feliz. No recuerdo si estaba planeando mi viaje a Buenos Aires o si ya tenía el pasaje comprado, pero el viaje ya estaba decidido y eso me tenía feliz. Mis amigas de toda la vida se enteraron de esto, encontraron que nada que ver que lo pasara sola y me invitaron a pasar el año nuevo con ellas. Cuando éramos chicas siempre iba a saludarlas y abrazarlas después de las 12, así que me tincó la idea... era como volver al ritual de aquellos años. Lo pasamos bastante bien, cenamos, vimos fuegos artificiales y a ratos sentía esa cosa en la guata, supongo que pena, por la lejanía con mi familia (lejanía que era imposible que no existiese).
Viajé a Buenos Aires. Lo iba a hacer sola o acompañada, así que cuando se sumó una ex compañera de pega con su amigo fue como "ah bien, gasto menos y voy acompañada". Mala idea. No lo pasé mal, pero en honor a la verdad disfruté mucho más la parte del viaje en que decidí que iba a turistear sola. Conocí más lugares, tire la talla con más gente, andaba a mi ritmo y no me sentía como en un capítulo de Jersey Shore. Porque sí, la mina era como Jersey Shore y yo de eso nada (la sensación de parece que percibo mal a la gente, no me la sacaba nadie y es que no podis ser tan distinta sólo porque cruzai la cordillera). En ese tiempo ya había decidido que miraría el lado amable de todas las cosas, así que me quedo con los libros comprados, las caminatas eternas, que me reconocieran como chilena y me dijeran a cada rato "cachay po" y tantos lugares que me transportaron a distintos artistas argentinos que me fascinan. Además era prácticamente mi primer viaje sola fuera del país y me sentí más grande (aww).
Celebré mis 26 con familia y amigos, busqué pega sin éxito durante muchos meses, mi familia Canadiense/Chilena estuvo de visita, pitutié en diversas cosas, lloré, reí y lo más importante me descubrí. Desde fines del 2010 voy una psicóloga, llegué ahí principalmente porque mi vieja pensaba que con un par de sesiones me daría cuenta que era yo la equivocada con el problema familiar que acarreábamos (o eso me pareció a mi). Le salió el tiro por la culata, porque terminé reafirmando que mi postura y convicciones siempre fueron acertadas. Descubrí que tengo un montón de virtudes que mi historia de vida me hacía incapaz de ver. Descubrí que soy tan fuerte, que cada tropezón que aparezca soy capaz de soportarlo. No quiere decir que no me canse, que no me agote o que no tenga a veces ganas de mandar todo a la mierda, pero siempre me levanto. SIEMPRE.
Mi hermano se va de casa, logro respirar tranquila un tiempo y viene el cáncer de mama de mi vieja. Ni siquiera yo misma entiendo lo positiva que me sentí y estuvimos como familia. Nadie se echó a morir. Pero ha sido agotador. Dos cirugías, horas eternas en la clínica, mi vieja en Pirque con mis abuelos y yo sola por mucho tiempo en una casa que se me hacía gigante. Apareció la pega en un reality, que duró nada y terminó con una reunión asquerosa, pero por otro lado ese corto tiempo logré distraerme un rato y no percibí durante tantas horas la soledad cotidiana en la que estaba. Estuve apunto de terminar hablándole a los muebles, se los juro. Me reencontré con mi vieja y estuve aperrando con ella como corresponde, porque a pesar de todos los problemas, desacuerdos y diferencias interminables... así soy. Estoy ahí porque quiero, porque me importa.
Acompañé a mis amigos en sus penas y ellos me acompañaron en las mías. Este año ha sido el que más disfruté de las cosas simples y de la compañía de quiénes me aportan cosas lindas en la vida. Hubo personas que se acercaron más, otras se alejaron y simplemente tomaron caminos distintos al mío, pero se les recuerda con cariño.
En algunos momentos pensé que este 2011 había sido un año de mierda, pero eso no sería justo. Así como pensé que cerraría el año sola en mi casa, después de que mi vieja me dejara botada con la cena planeada y todo (menos mal no compré el vino ayer), a las horas después surgió otra invitación y lo pasaré acompañada. Hay quiénes nunca aprenden, pero también hay otros que te sorprenden y eso espero de ti 2012... sorpréndeme (para bien si poh).
¡Feliz 2012!
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