domingo, 13 de noviembre de 2011

La Violeta

Si hay algo que debo reconocer es que no tengo idea de Violeta Parra (si, mátenme). Mis pocos acercamientos son un tío en su borrachera cantando sus canciones y el cancionero de mi tía que era profesora de música (me gustaba "Casamiento de negros", así que le robé el cancionero y me la aprendí de memoria cuando chica). Más allá de eso nada, o sea sé quién es, sé su importancia en el folklore nacional, pero introducirme en su vida no. Me pasa con muchos músicos y bandas, adoro sus canciones pero no tengo idea de las vidas de sus autores. Es que no me gusta entender demasiado de donde vienen las canciones, simplemente las acomodo a mis sensaciones y listo. Punto.


Cuando se estrenó la película "Violeta se fue a los cielos" de Andrés Wood partí a verla apenas pude. De Wood sólo había visto "Machuca" y me parecía buena referencia. Bonita estética, buen guión, buenos actores y personajes (mi subjetiva opinión, se entiende). Ver la película de la Violeta tenía el plus de que mínimo iba a tener buen mono, así que no era botar plata (como por ejemplo la peor película que he visto en el año: "Malas enseñanzas". NO LA VEA. Eso es botar la plata y perder el tiempo, lo juro). Además está esa sensación de querer ver cine Chileno, darle espacio, darle espectadores... y es que se entiende el sacrificio. 

Así que partí. Estaba tan pobre en ese entonces, bueno ahora también jaja, que busqué la función y cine  más barato. La cita fue a las 10 am y me esforcé por estar ahí (le recuerdo, o le cuento si no sabe, que la cesantía desordena los horarios de la peor forma. Es como depresión+insomnio+mala alimentación = hola, son las 13 hrs y acabas de despertar. Si, mal). Llegué al cine y no había nadie. No sé si lo he contado alguna vez a alguien, probablemente a alguna de mis amigas, pero mi sueño es estar en el cine SOLA viendo una película. Sentir que es el living de mi casa y no compartirlo con nadie. Así de egoísta. Pensé que iba a ser así, pero obvio... en último momento entra una persona. Sólo una persona bastó para matar  la ilusión del sueño del living-cine.

Empieza la película y el descubrimiento. Parece que no hay arte sin dolor (es lo que pienso cuando veo cosas como esa). Sentí de todo cuando la vi: admiración, nudo en la garganta, rabia, ganas de hablarle a la pantalla, disfrute, entre otras cosas. La actriz se pasó. Es que SE PASÓ. Su voz increíble, a cualquiera se le pone la piel de gallina.

Si lo resumo creo que es evidente que me gustó. No es la mejor película que he visto en la vida, ni una de mis favoritas, pero está buenísima. Bien hecha, así como me gustan a mi.

Un día navegando por Facebook me topé con un "pensamiento" de una amiga que destrozaba la película. Que mostraban a la Violeta como bruta, sucia, cochina y que la película era MALA. Lo sentí tan injusto y gratuito. ¿Mala? ¿en serio mala? ¿en qué mundo? lo sé... demás que alguien la encontró mala. De hecho parte de los Parra la encontraron mala, creo que hasta alguien la calificó de "asquerosa" (familia apasionada, ¿ven?).

Resulta que con mi amiga nos enfrascamos en una discusión en torno a la película. Me enviaron links de las opiniones de la familia, creo que una nieta de Violeta fue la que mencionó que era asquerosa, pero realmente me daban lo mismo (no porque la nieta opine que es un asco a mi me va a parecerlo, ¿no?). Me enrostraron mi falta de conocimiento respecto a Violeta y el gran conocimiento de ellas que la escucharon de toda la vida (se sumó una hermana).  Fue bien molesto, porque finalmente se trataba de interpretaciones distintas respecto a una película. No sé cómo la Violeta apasionada que vi en la película podría ser una bruta o cochina. No vi a la Violeta suicidarse por el minoco gringo, o sea era cosa de ver esa escena de la carpa lloviéndose con ella sentada en el escenario o el "vaya a comer a la cocina" en la fiesta cuica. Estaba clarísimo. No era por el mino gringo. Pero bueno discusiones de gente apasionada y diversas interpretaciones.

Ahora empecé a leer el libro. Ahora no es Wood, es Ángel Parra. Hay que ver que tal.

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