Parece que no soy la lectora ideal. Pero vamos, analicemos esta situación.
La historia es esta: hace mucho tiempo que no agarraba un libro. No podía. Mi cabeza era una cosa conflictuada por un montón de asuntos familiares/laborales/emocionales y no me podía concentrar. Ni siquiera lo intenté, porque no tenía ningún sentido. Además no soy tan buena lectora, no soy constante, y es que me da por etapas. Hubo oportunidades que leía como nada 3 libros seguidos y de 300 hojas cada uno y otras veces apenas me leía uno de 150, pero siempre los terminaba (mi lado masoquista me obligaba, aunque la cuestión de libro me cargara).
Cuando decidí que era momento de volver a leer, porque sentía real ganas, guardé un libro en mi cartera y me propuse leerlo en mis momentos libres (hora descanso/ antes de dormir). El libro era "De qué hablo cuando hablo de correr" de Haruki Murakami. Acá hay un tema: resulta que este autor es mi favorito y NO PUDE LEERLO. Es como que te vas a la segura y la cuestión falla. O sea todo mal.
Al señor este lo conocí porque en algún lado, que no recuerdo, recomendaron su libro "Tokio Blues" y encontré bellísima su portada (si, soy de las que la portada puede enganchar más allá de la historia). La cosa es que busqué el libro en diferentes bibliotecas y siempre estaba prestado, así que opté por otro libro del mismo autor (con una portada igual de bella). "Al sur de la frontera, al oeste del sol"... maravilloso, enganché y lo leí como en 2 días (no es muy largo). Luego busqué otro "Kafka en la orilla" y otro "Sputnik, mi amor" (favorito), después uno de cuentos que no me gustó (no me acuerdo el nombre), "After dark" y "Tokio Blues" (no recuerdo en qué orden). Seguí buscando más libros y no recuerdo por qué paré... parece que no los encontré o estaban siempre prestados (y después vino el caos mental que nombré antes). O sea como que me embobé con este autor y siempre buscaba minutos o espacios para leerlo. Es como cuando te enganchas de una serie y ves todos los capítulos religiosamente todas las semanas, porque la trama es tan buena que no puedes dejar de pensar en qué sigue. Después vi la película de Tokio Blues, que está bellísima, y me animó más a retomar a este autor. Y ahora... me falla. O sea no sé que pasó. Entremedio leí a Fuguet con "Aeropuertos", otro autor que me engancha, y no me convenció. Lo terminé en un bus de regreso a Santiago, porque prácticamente no tenía más que hacer y mis oídos estaban cansados de la música.
Bueno "De qué hablo cuando hablo de correr" se trata del autor, de su vida como escritor y las cosas que le provoca correr. Qué piensa, qué pasa con sus ideas y su vida en general. La verdad es que se me hacía interesante la idea de ir más allá, sus novelas dicen mucho de su personalidad, pero que contara su vida y sus reflexiones me sonaba atractivo. Pero no funcionó. Me aburrí. Un personaje con el que trabajé, y hasta el minuto la única persona que me ha hablado de este autor, me lo recomendó un montón y muy animadamente. Así que lo intenté de nuevo y nada.
Igual Murakami no importa. Si alguna vez, en mis sueños, lees esto te juro que lo leeré y me reconciliaré contigo.
Luego intenté con "Violeta se fue a los cielos" de Ángel Parra. Más allá del contenido, me cargo la forma. Su forma de escribir me daban ganas de pelear con él y decirle que pucha... que escribiera mejor. Pero ¿quién soy yo? una pinche audiovisual que pasa cesante y que intenta escribir en un blog que no lee nadie. La cosa es que no pude terminarlo. Me dio lata la cuestión. El libro igual cuenta más detalles que la película, lo que es obvio a mi parecer, y buena onda por eso.
Después me puse a pensar que quería tomar un taller literario. Mi vieja va a uno con un escritor chileno supuestamente conocido, pero que obvio yo no conocía. La cosa es que es caro para mi. Mi vieja me dijo que buscara si Alejandro Zambra hacía talleres para ver qué onda los precios y en una de esas podía inscribirme. De Zambra lo único que había escuchado es que se iba hacer una película basada en su libro "Bonsái", así que lo busqué. Para variar el libro estaba siempre ultra hiper prestado en Providencia, así que un día camino a pirque pasé por la bibliometro de Puente Alto y de milagro lo encontré. Me impactó lo delgado del libro, cortísimo... 94 páginas y letra grande (me acordé del colegio, uno siempre se fijaba en eso jaja). Pensé ya, ahora si... este tipo me va a gustar, el libro debe ser bakan, y seré feliz. Y no. No me gustó. En la primera hoja escribe "El resto es literatura..." y frases como esas me cortan la inspiración. Las encuentro pasaditas a caca como se dice vulgarmente. Pero seguí, nunca tan exagerada, y mientras lo leía tenía esa sensación de este gallo se quiere hacer el chorito, el shúper escritor. Y no me gustó. Mi vieja no me creía y lo leyó. Me dijo mmm si igual no está tan mal y es cierto, no está tan mal. Ahora me animó a leer otro de Zambra, porque no se resigna, quiere comprobar que el tipo escribe bien y que me puede gustar. Ahora la duda que me asalta es si pagaré por ir a ver Bonsái al cine, igual me da curiosidad la forma en qué puedan armar esa película (según yo el libro son un montón de situaciones que si bien hablan de los personajes, no profundizan demasiado en ninguno de ellos).
Así que no sé... ¿seré yo Dios? ¿estoy eligiendo mal? ¿no es mi momento para un romance literario y me dedico a la soltería? (como en el plano obvio de mi vida, lo cuál es muy fome).
¿Qué hago?
...
Mientras dejo el trailer de la bella película Norwegian Wood basada en el libro de Murakami y con The Beatles de fondo ¿qué mejor? (si a usté no le gustan las películas lentas, piénselo bien antes de verla).
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