miércoles, 28 de septiembre de 2011

Mi vida y el cáncer.

Si, hablo de la enfermedad. No hablo del horóscopo, ni de quiénes conozco que sean Cáncer (una amiga y mi hermano. Éste último cuando era chico pensaba que su signo era SIDA, porque sólo se acordaba de que su signo era el nombre de una enfermedad).

Resulta que al Cáncer lo vine a conocer cuando era chica (no recuerdo edad). Una tía (política) le dio cáncer de mama bien joven. Era esposa de mi tío (hermano de mi mamá). En honor a la verdad no entendía de que se trataba, ni que era... sólo sabía que era grave y que mataba. La gente andaba triste y preocupada. Cuando a ella le quedaba poco tiempo de vida la fuimos a ver y sentí que tenía que sufrir. La pieza era oscura, ella se veía débil y todos sufrían a su alrededor. Sentía que era lo correcto y me acoplé a ese sufrimiento. Tal vez porque todos sufrían y era el deber ser. La verdad es que entendía poco.

Cuando murió nunca supe detalles del asunto y creo que nunca los sabré (no se si quiera en realidad). La cosa es que en el funeral mismo fue que sentí pena, pero no porque debía. La sentí no más. Y sentí rabia también. Me molestaba que la gente hablara o sonriera en ese minuto. A mi no me parecía chistoso y no estábamos en un evento social. Era un funeral y era una muerte injusta. Siempre tuve esa sensación de injusticia.

Con el tiempo me fui enterando de los diversos Cáncer en la familia directa. Que a la tiroides, que a la próstata, etc. Algunos cobrando vidas y otro regulado como en el caso de mi abuelo. Ahí el Cáncer ya no me sonaba tan a sinónimo de muerte. Pero era grave. O sea, es grave.

Con todos esos antecedentes familiares era de esperarse que apareciera una vez más. Y si poh, apareció y en mi mamá. O sea hasta el minuto es un tumor, pero tiene 95% de probabilidad de ser Cáncer (o sea, para nosotros ES). Apareció en un momento especial. Estábamos reencontrándonos como madre-hija y apareció. Evidentemente el Cáncer no lo perdona todo, ni borra el pasado o los errores, pero es una alarma que te hace reflexionar si o si. Piensas si fuiste justa o no. Y estoy tranquila, fui justa, hice lo que tenía que hacer. Al final si uno la caga tiene que asumirlo y no porque te de Cáncer las cosas no existieron. Pero por otro lado el Cáncer tiene la ventaja de no querer exigir el perdón, porque obvio hay cosas más importantes y no se ve/siente necesario pedirlo. Pasa a segundo plano y con toda razón.

Lo más curioso del Cáncer, y es algo que no sabía, es que tiene distintos tipos. En este caso es Cáncer de mama y hay varios tipos (onda nombres cr5 o cr4. Igual inventé esos nombres, por si acaso). Se supone que unos son más fulminantes que otros. Depende del tamaño, de la rapidez del crecimiento, de su forma. O sea depende de muchas cosas el pronóstico del Cáncer. Si es operable o no. Si estay cagá o no. Hasta el momento mi vieja no está cagá y eso es buen pronóstico.

Lo importante, y que me llama profundamente la atención, es la calma que tenemos como familia. O sea ninguno pensó en lanzarse a las vías del metro o encerrarse a llorar y esperar que se acabe el mundo mañana. Ni tampoco nadie gritó al cielo exigiendo explicaciones al pulentísimo. Y es que ¿por qué no? ¿por qué no nos podía pasar a nosotros? a mucha gente le pasa, ¿por qué a nosotros no? No podíamos ser tan ilusos, o creernos no se qué, teniendo en cuenta los antecedentes familiares. Es como que el día de mañana si me da Cáncer me pregunte por qué. O sea está esa posibilidad ahí y no me puedo hacer la loca.

Y he pensado harto en la muerte. Los accidentes mediáticos en el país, el accidente en moto de mi primo, mi vieja con su probabilidad de Cáncer. La muerte está ahí mostrándose. Sin ninguna vergüenza. A la vista de todos. Y pensé en mi ¿qué pasaría si me muero? obvio que quedarían cosas pendientes, pero estoy tan feliz conmigo misma que siento que no me da miedo. No me day miedo pelá. Me da miedo la forma, obvio. Pero la pelá misma no. O sea si me reconozco como una persona feliz, no tengo por qué temer. Es verdad eso de vivir el día a día intensamente (tanto lo bueno como lo malo). No te deja con ninguna deuda contigo mismo. No te debes nada, nada de nada. Que se te vaya la vida planeando y no disfrutando, eso deberse y ahí hay que temerle a la pelaita esa.

Si es que puedo concluir algo es lo siguiente: hay que ser responsable con uno mismo. Si me quiero me cuido. Si me quiero vivo a concho. Si me quiero no me debo nada. Punto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario